Según la Federación de Aseguradores Colombianos, Fasecolda, solo el 2,8% de los colombianos adquieren un seguro ante los múltiples riesgos a los cuales está expuesto y cuatro 4 de cada 10 personas consideran que los seguros son un lujo de pocos. Sin embargo, cada día se hace más necesaria la adquisicíón de este tipo de protección no sólo para mitigar riesgos sino para proteger el patrimonio mismo ante adversidades que puedan generar un gasto a la economía personal.

Los riesgos siempre han estado presentes en los diferentes aspectos de la cotidianidad, en actividades de familia, amigos, deporte, en el trabajo, en los viajes, etc. Por tanto, se puede afirmar que se está expuesto a sufrir un daño o pérdida, determinado por los bienes de su propiedad y su uso, la salud o la capacidad de generar ingresos de una persona, y la responsabilidad ante terceros.

Siempre existirá  una causa o posibles causas que generen el daño o la perdida, que pueden ser de origen natural, como los tsunamis, terremotos, inundaciones, etc; de origen humano, como los robos, actos mal intencionados; y de origen económico como pérdida de ingresos.

En el momento en el cual  se materializa un riesgo, el perjuicio o pérdida resultante del bien generalmente se mide en términos económicos, como puede ser el costo de la pérdida de un  inmueble debido a una explosión,  un  incendio, una anegación  o el generado por una hospitalización (incapacidad), choque del vehículo, entre otros.

Al hablar de riesgo y para tener un poco más de claridad, se puede clasificar el riesgo en subjetivo y objetivo. .  El primero depende puntualmente de la persona como tal y generalmente no es  medible por ejemplo, la moralidad o el estado de salud.. El segundo, por el contrario, si es cuantificable como son las afectaciones monetarias cuando se afecta un inmueble o vehículo en circunstancias de pérdidas o daños. 

Es importante mencionar que como tal los riesgos no desaparecen, pero si se pueden atenuar, con medidas de seguridad o protecciones, asumirlos, o trasladarlos.

En el primer caso, aunque se tomen las medidas adecuadas, así sean basadas en estudios, experiencia o conocimiento siempre quedará un riesgo residual que generará afectación a futuro si no se controla. Al asumir los riesgos, amerita un estudio especial y consiente de las  consecuencias que puede generar, En el otro caso, la opción  más acertada es la de trasladar los riesgos, y es así como las compañías aseguradoras establecidas en el  país y a nivel mundial ofrecen productos y servicios especializados que permiten proteger adecuadamente estos riesgos, mediante pólizas de seguro contra incendio, robo, pérdidas o daños de vehículos, afectaciones generadas a terceros (que en muchos casos representan demandas de cuantías enormes), pólizas de vida que permiten a los beneficiarios al menos desde lo económico tener estabilidad y un nivel de vida adecuado. 

En conclusión, la tendencia actual del mercado es a trasladar los riesgos en la medida que se pueda ser  consciente de los mismos.  Es por esto, que fue creada la agencia  Fepasde seguros, con el fin de asesorar de manera profesional  a sus afiliados, en la búsqueda del respaldo tanto en producto como en nivel de aseguradora para tener total tranquilidad en caso que se materialice alguno de estos riesgos.

Pese a lo anterior y haciendo una revisión rápida, los organismos especializados como la Superintendencia Financiera o Fasecolda indican que, en Colombia, no existe mucha conciencia de los riesgos, de hecho se identifica que solo el 2,8% de los colombianos adquieren una póliza de seguro y el nivel de compra es aproximadamente de $500.000 promedio por persona año, convirtiéndose en uno de los índices más bajos de América Latina. Sin embargo, cada día se hace más necesaria la adquisicíón de este tipo de protección no sólo para mitigar riesgos sino para proteger el patrimonio mismo ante adversidades que puedan generar un gasto a la economía personal.